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lunes, 26 de abril de 2010

El spam, un huésped incómodo

El impulso de la sociedad de la información acarrea la aparición de importantes avances tecnológicos, pero también de nuevas lacras. En esta coyuntura se encuentra el spam o correo electrónico no deseado, que se ha ganado, por méritos propios, el calificativo de "non grato" para las empresas. No sólo por las incuestionables molestias que causa a los usuarios, sino por el derroche de tiempo y dinero que supone hacerlo frente.

Al abrir la bandeja de entrada para consultar el e-mail es frecuente encontrar mensajes de remitentes desconocidos y de contenido, cuando menos, extraño. Que levante la mano el que no haya recibido insistentes ofertas para comprar medicamentos, artículos de lujo, ganar dinero sin moverse de casa, abrir una cuenta corriente, contratar una hipoteca o iniciar una relación amorosa con una persona de otro país.

Las cifras no engañan. Más del 84 por ciento de los correos que circulan por los ordenadores son spam y los niveles de emisión van en aumento. El conocido como correo basura, más allá de las molestias que ocasiona al usuario puede convertirse en un auténtico delito. Detrás del 90 por ciento de esta fastidiosa propaganda suelen esconderse diferentes tipos de fraudes y estafas, lo que ha venido a llamarse "cibercrimen".

Pero su influencia perniciosa va más allá. Es especialmente negativa para las
cuentas corrientes de las empresas, blanco perfecto donde atacar sin mucha dificultad. La ecuación es sencilla: despilfarro de tiempo + gastos de prevención y desinfección + extravío de información importante = menos dinero en el bolsillo.

O, lo que es lo mismo, los trabajadores dedican parte de su jornada laboral a descargar, filtrar y separar el spam (según algunos informes, unas 90 horas al año), un proceso en el pueden borrarse, por descuido o desconocimiento, mensajes valiosos. Se pierde productividad y, por lo tanto, efectivo.

Por otro lado, estos e-mail consumen, innecesariamente, bando de ancha de la conexión a Internet y ocupan espacio en el disco de los servidores. Para hacerlos frente, la empresa se ve obligada a destinar recursos (humanos, técnicos y económicos), con el consecuente perjuicio para el flujo monetario.

jueves, 22 de abril de 2010

Las nuevas tecnologías revolucionan el lenguaje empresarial

Los cambios asociados a la creciente extensión de la sociedad de la información también se han hecho notar en el lenguaje. Por influencia de los teléfonos móviles, de los chat o de los e-mail, cada vez más personas sintetizan sus mensajes en unas pocas letras, para muchos sin sentido. En el mundo de los negocios también es frecuente a la hora de relacionarse con el entorno más próximo.

«Ns rnms dps d kmr». A través de este comunicado, ficticio e ininteligible, la dirección de una empresa avisa por e-mail a sus empleados de que tras la comida van a tener una reunión. El teclado no se ha estropeado, no hay un virus en el sistema y el jefe no habla en un idioma desconocido para el resto. ¿Cómo es posible entonces que alguien escriba algo así? La solución, en las TIC. Es la forma de comunicación que se ha desarrollado al amparo de las tecnologías, en especial de los teléfonos móviles y de Internet.

Se trata de un lenguaje sintético, plagado de acrónimos, traslaciones fonéticas de letras y, cómo no, de errores ortográficos. En él, los signos de puntuación brillan por su ausencia, las vocales desaparecen y las tildes y las normas estilísticas son condenadas al olvido. Una jerga que ya no es sólo cosa de adolescentes; hasta los ejecutivos más respetables se han dejado contagiar.

Los documentos oficiales, los informes de ventas, los presupuestos, las notificaciones a los clientes, la página web corporativa o la publicidad, es decir, los asuntos más serios e importantes, no se han visto afectados por la moda de las abreviaturas. En caso contrario la credibilidad de las firmas quedaría en entredicho... ¿o no? Existen casos en los que, de manera intencionada, estos textos se asemejan a los SMS para aportar frescura o conectar mejor con lo que se lleva.

No obstante, es en las comunicaciones más informales donde este lenguaje se explaya a sus anchas. Los e-mail internos, la mensajería instantánea, los blogs no institucionales o los foros de empresa son caldo de cultivo para que las "k" canibalicen a las "c", para que las mayúsculas se jubilen, para que las palabras sean sustituidas por emoticonos.

La nueva tendencia disortográfica puede resultar
peligrosa si no se sabe controlar a tiempo. No puede convertirse en la tónica dominante de los escritos de negocios, salvo excepciones de tipo estratégico. Es fundamental no perder de vista que la expresión también influye en la excelencia.

viernes, 9 de abril de 2010

El "sí, quiero", cada vez más tecnológico

¿Me caso o no me caso? Si tras deshojar la margarita la respuesta es afirmativa, las nuevas tecnologías se pueden convertir en un aliado imprescindible. Elegir la iglesia, alquilar el coche nupcial, contratar el viaje de novios y hasta mandar las invitaciones, todo es posible en los mundos virtuales.

Blanca, radiante y... digital. Así es la novia del siglo XXI. El huracán revolucionario de la sociedad de la información no ha pasado desapercibido para un acontecimiento tan tradicional como las bodas, así como tampoco para el suculento negocio que generan a su alrededor. Gracias a las nuevas tecnologías, ya es posible consultar y gestionar cualquier preparativo de forma ágil y sencilla. Lo único que de momento no pueden hacer es calmar los nervios del gran día.

Por lo demás, sirven para todo, incluso para encontrar la pieza más importante de un casamiento, ¡la pareja! Aunque pueda parecer un método poco ortodoxo para descubrir a la media naranja, lo cierto es que cada vez son más las personas que apuestan por él. No en vano, el 43 por ciento de los internautas españoles considera Internet como el medio más rápido y eficaz para
encontrar a su otra mitad.

Aunque las mentiras de los perfiles que los Romeos y Julietas cuelgan en la Red son causa de más de un desengaño, para los que han sido atravesados por las flechas de Cupido y tienen planes matrimoniales la Web se convierte en una madrina de excelencia. Ningún detalle escapa de su dominio. Organizar la
despedida de soltero, elegir el vestido y hasta probárselo virtualmente, decidir sobre el peinado y el maquillaje, contratar el reportaje fotográfico o los arreglos florales; unos pocos clics bastan para atajar todos estos pormenores.

Ni las diligencias más serias se libran del influjo tecnológico. Algunos ayuntamientos de España ofrecen la posibilidad de realizar todos los trámites necesarios para reservar la fecha de la boda a través de sus portales web y en ciertos lugares del planeta ya se han celebrado
esponsales por videoconferencia, con procuradores que firman con el permiso de los contrayentes para que todo sea legal.

Y, como no siempre es posible vivir felices y comer perdices, hay territorios en los que, aunque sin regulación, se permite el
divorcio por teléfono móvil. Un simple mensaje de texto y a emprender el vuelo en solitario.